Escapada en pareja en Quito
Hoy les traigo una confesión: durante meses, mi espalda cargó el peso invisible de la ciudad. Entre el trabajo remoto, el cuidado de Tata y Tita, y las obligaciones de la vida en pareja, sentía que mi cuerpo era un puente tenso entre mil responsabilidades. Hasta que una tarde, mi novio me sorprendió con una reservación en Epilien, un santuario ayurvédico en el corazón de Quito que se ha convertido en nuestro refugio urbano favorito. Aquí les cuento cómo esta experiencia alivió mis músculos y nos enseñó a reconectar como pareja sin salir de la ciudad.



